De la teoría..




Aprendemos muchas cosas cuando estudiamos para a maestros, ya se en un profesorado o en la iglesia. No se a ustedes pero a mi me llevó un tiempo poder "aplicar" o sea poner en "la práctica" todo lo aprendido. Y una de las cosas que más me costó fue aprender a planificar la tarea del aula.

En este post espero ayudarte si es uno de tus desafíos como maestro/a

Empecemos por preguntarnos ¿qué es planificar?
En el diccionario hay muchas definiciones. Veamos alguna de ellas
*Es el proceso de establecer metas y elegir medios para alcanzar dichas metas.

*La planificación… se anticipa a la toma de decisiones. Es un proceso de decidir… antes de que se requiera la acción.

*Es el proceso consciente de selección y desarrollo del mejor curso de acción para lograr el objetivo.
¿Qué es planificar para ti? Para mí es el proceso que sigo para determinar la forma en la que haré las cosas para alcanzar mis objetivos. La planificación no siempre es explicita o está impresa en un papel. Diariamente planificamos nuestras actividades. Lo mismo sucede en la planificación de nuestra tarea con los niños. Tenemos metas propuestas. Y planificamos de que manera las vamos a alcanzar.

Ahora, la planificación es un proceso. Comenzamos proponiéndonos metas, estrategias para alcanzarlas y terminamos evaluando las mismas. Y volvemos a comenzar basados en nuestra evaluación.
Planificar implica un reajuste permanente entre metas, estrategias y logros.
Al ministrar a los niños, es importante tener la meta correcta. La meta no es cumplir con algún programa o realizar alguna actividad.
Dios tiene un propósito para cada uno de los niños que están en tu clase, en tu célula o en la hora feliz. Nuestra meta debe ser que los niños conozcan este propósito por medio de nuestra enseñanza.
Las actividades y métodos que utilizamos son las formas que tenemos para que los niños conozcan mas de Dios y de su plan para sus vidas pero no son el fin en si mismo.

Entonces ¿para qué nos reunimos?

Necesitamos saber para que hacemos lo que hacemos. Necesitamos tener METAS claras para cada grupo de niños, para ese año en particular pero necesitamos tener METAS claras sobre nuestra tarea durante todo el año.
Las metas para cada lección pueden ser
- que los niños comprendan cierto principio espiritual,
- o que los niños tengan cierta experiencia práctica con Dios,
- o que hagan cierta decisión que cambie sus vidas.

Por ejemplo:

Un principio espiritual puede ser:
- que los niños comprendan que Dios les perdona cuando confiesan sus pecados.
- que comprendan que Dios es justo (y qué significa esto de manera práctica).
- que comprendan que Jesús regresará un día para juzgar el mundo, y que vivan de acuerdo con esta verdad.


Una experiencia práctica con Dios puede ser:

- que los niños puedan expresar en oración lo que está en sus corazones.
- que los niños aprendan a alabar a Dios juntos.
- que los niños que no están en paz unos con otros, se reconcilien entre ellos.


Una decisión puede ser:
- que los niños se decidan a contar a sus amigos acerca de Jesús, en esta semana.
- que los niños se decidan a visitar a una persona enferma y a orar por ella durante esta semana.
- que los niños se decidan a entregar su vida a Jesucristo.

Es importante construir un puente entre lo que la Palabra de Dios dice y los intereses de los niños. De esa manera el niño comienza a comprender que la Biblia tiene significado para el/ ella.

Si un niño siente que las verdades de la Biblia no están separadas de su vida sino que son parte real de ella entonces estará feliz con su experiencia de aprendizaje y querrán repetirlo. La repetición es una parte natural y necesaria del aprendizaje de un niño.

Vamos a seguir trabajando sobre la planificación, ¡no te pierdas los posts!

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