¿Por dónde empiezo?





Los niños tienen que conocer la Palabra de Dios. Pero no quedarnos solo en contar relatos o historias bíblicas. Tenemos que encontrar una verdad o principio bíblico y ministrarlo a través de la lección. Una misma historia puede tener varias verdades bíblicas pero no es conveniente enseñarlas en una misma lección.

Tal vez tengas muchas ideas pero te preguntas por donde empezar..bueno empieza por el principio, orar a Dios presentando a tu grupo y sus necesidades y pidiéndole la guía para poder ministrar a esa necesidad en particular. Dios es el primer interesado en suplir las necesidades de los niños.

Busca un lápiz y unas cuantas hojas para hacer tus borradores. Anota todas las ideas que te vengan a la mente en relación con lo que habrás de enseñar.

Presenta la historia, estudia los hechos, los personajes, busca en diccionarios bíblicos o complementos sobre esa historia. No para que llenes de datos a los niños sino para conocer mejor lo que habrás de enseñar. Anota en que tiempo se desarrolla la historia, en que lugar, describe a los personajes, quienes eran, que sentían, que problema tenían, etc..

Escribe el principio bíblico que enseñaras en esa lección. Que es lo que Dios quiere ministrar a través de este pasaje o historia bíblica? Prepara con cuidado esta parte, piensa en actividades en donde ellos puedan comprender ese principio y relacionarlo en su vida diaria.

Recuerda que tu propósito al preparar la lección no es solo contar un relato sino impartir un principio bíblico, y ayudar a los niños a que puedan relacionarlo y aplicarlo en sus vidas diarias. Propone actividades donde los niños puedan aplicar ese principio en sus hogares, en la escuela, con sus amigos, etc.

Resumiendo podemos decir que el propósito de la lección bíblica es

Enseñar verdades bíblicas, Deuteronomio 31:12.

Conformar a la imagen del señor Jesucristo, 2 Timoteo 3:17.

Oír, aprender y temer a Dios, Deuteronomio 31:12


Sabemos cual es el propósito. Ahora veamos cual es su importancia.


Su palabra no vuelve vacía, Isaías 55:11

Su palabra es luz, Salmo 119:105

Su palabra es viva y eficaz, Hebreos 4:12

Su palabra permanece, Isaías 40:8

Convierte el alma, Salmo 19:7

Hace sabio al sencillo, Salmo 19:7

Alegra el corazón, Salmo 19:8

Alumbra los ojos, Salmo 19:8

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