No tengo una receta



Muchas personas me escriben preguntándome cuál es mi material de estudio ideal.

Cuando hablamos de material de estudio nos referimos al contenido de las lecciones, aquello que vamos a enseñar en las clases. La verdad es que creo que hay tantos materiales como gustos y preferencias.

Algunos problemas con los que me encontrado al comprar un material de estudio para niños:

No siempre los materiales existentes se adecuan a la realidad de tu grupo o al medio donde estas enseñando. A veces es difícil adaptar los temas y las actividades a nuestro grupo en particular.

No siempre los materiales existentes reflejan con exactitud nuestras doctrinas básicas. A veces los materiales son excelentes en cuanto a la presentación pero no encontramos las verdades espirituales que queremos comunicar o que estén expresadas desde un punto de vista acorde a la visión de nuestra iglesia.

No siempre los materiales existentes enfatizan lo que nuestro grupo puede necesitar. ¿Quién conocerá mejor las necesidades de los niños que el maestro que pasa tiempo con ellos? A veces los materiales traen sugerencias de temas y actividades pero tenemos que adaptarlo para cubrir una necesidad o tema especifico.

Para mi el material ideal es el que me permite adaptarlo y recrearlo de acuerdo al momento y al grupo. Por ese motivo comencé a escribir y diseñar mi propio material. Para los que lo conocen ya saben que no encontrarán una guía exhaustiva de cómo aplicarlo o usarlo ni indicaciones como "Ahora sienta a tus niños con las piernas cruzadas en un círculo y luego dí.."Hola niños"!"
JAMAS encontrarán algo así, por el contrario yo propongo una lista de actividades que pueden poner en práctica o recrear en cualquier momento de la clase. ¿Dónde dice que la hoja de actividad debe usarse al finalizar el mensaje? Y si yo quisiera proponer que iniciemos descubriendo con un código las palabras que formarán el título del mensaje y luego desde allí compartir la palabra? Acaso hay una receta? Tal vez ustedes tengan una, yo no. Y no quiero tenerla, porque creo que el hecho de mantenernos sensibles y flexibles nos permiten escoger la mejor actividad para el momento más oportuno.

¿Entonces no llevamos nada preparado? ¡Claro que sí! Debemos estar mas preparados que nunca, para poder entender el tiempo en el que tenemos que proponer una actividad.

No tengo una receta, como dije, pero si puedo darles algunas sugerencias (que para mí son importantes) al momento de seleccionar un material para tu clase son:

* Que sea de interés para los niños. Es decir que sea un tema que a los niños les interese y que puedan entender. Que relate situaciones con las que se puedan identificar y aplicar en su vida cotidiana.

 * Que sea adecuado para los niños. Hay temas que se entienden mejor en determinadas épocas de la vida. Al elegir el material tendrás que tener en cuenta la edad de los niños y las particularidades de tu grupo. El material puede ser muy atractivo pero los niños no logran entender los temas y se sienten frustrados.

* Que tenga en cuenta el nivel espiritual de los niños. Esto es un desafío si pensamos en un grupo donde no todos tienen el mismo crecimiento espiritual. Con la guía de Dios podremos adaptar las lecciones de manera que todos los niños reciban la palabra y la comprendan.



Recuerden, el objetivo no es llenar la mente de los niños con datos, sino ministrar Vida, la Vida de nuestro Señor Jesucristo, Vida que cambia y transforma.

No hay comentarios.

Back to Top